Claro que todo depende del grado de conciencia que apliquemos. Para este perrito es grave la pérdida de árboles porque lo afecta directamente. Para nosotros es más complicada la toma de conciencia porque en apariencia 13.000.000 hectáreas es una cifra demasiado abstracta y lejana como para aplicarla a algo, la leemos y no nos dice mucho, otros dirán que es muy poco y algunos se auto convencerán que es alarmante. 

La realidad y el trasfondo de una cifra

Por ejemplo, si hacemos el siguiente ejercicio y afirmamos que 13.000.000 ha representa el 0,33% de todos los bosques del planeta, esa cifra se transforma en insignificante y a lo mejor usted se irá a dormir muy tranquilo pensando en lo exagerado del perrito.

Pero si le dijera que 13.000.000 de hectáreas equivale al territorio total de un país como Nicaragua, ahí la cosa cambia. Nos empieza a afectar.

Sobre todo, nos afecta si la deforestación y la desertificación, provocadas por las actividades humanas y el cambio climático, han perjudicado el desarrollo sostenible, la vida y los medios de vida de millones de personas que luchan contra la pobreza.

Nos afecta esa cifra cuando definimos y reconocemos que por su potencial de absorción de emisiones de CO2, los bosques son fundamentales para combatir el cambio climático.

Nos toca de cerca cuando entendemos que son esenciales para mantener y asegurar el equilibrio del agua que utilizamos, proporcionando de esta forma, la base de la seguridad alimentaria.

Nos toca mucho más de cerca cuando vemos que el bosque protege y da refugio a toda una diversidad biológica, que es finalmente, el hogar de muchos pueblos indígenas en nuestro continente.

Y finalmente, no quedamos indiferentes cuando entendemos que esa pérdida de bosque y la degradación persistente de las zonas áridas ha provocado la desertificación de 3.600.000.000 de hectáreas.

Pero no todo es negativo y ya que hablamos de cifras, veamos algunas del Informe de Progresos en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2017, de Naciones Unidas:

Cifras casi positivas:

  • La desaparición neta de bosques sigue perdiendo velocidad y el inventario de biomasa forestal por hectárea es estable.
  • Se están protegiendo los bosques y han aumentado las zonas sujetas a planes de gestión a largo plazo y certificación voluntaria.
  • Entre 2010 y 2015, la pérdida neta anual de zonas forestales en todo el mundo fue menos de la mitad que en la década de 1990.
  • Entre 2000 y 2017, el promedio de cobertura mundial de zonas clave para la biodiversidad terrestre, de agua dulce y de montaña, aumentó del 35% al 47%, del 32% al 43%, y del 39% al 49%, respectivamente.
  • En 2017, el 76% de las zonas de montaña del mundo están cubiertas por algún tipo de vegetación, como bosques, arbustos, pastos y cultivos. La cubierta vegetal de las montañas es más reducida en Asia Central (31%) y más elevada en Oceanía (98%) (excepto Australia y Nueva Zelandia).

 

Cifras no tan positivas:

  • La proporción de la superficie de tierra cubierta por bosques disminuyó del 31,6% en 1990 al 30,8% en 2010 y al 30,6% en 2015.
  • El 15% de la tierra es objeto de protección en la actualidad, pero esa protección no abarca todas las zonas importantes para la diversidad biológica. Se necesita proteger las zonas clave a fin de fortalecer la gestión de los recursos naturales y conservar esa diversidad.
  • Entre 1998 y 2013, aproximadamente la productividad de una quinta parte de la superficie terrestre cubierta por vegetación mostró tendencias persistentes a la baja.
  • Las regiones más afectadas son América del Sur y África, en donde, en algunos casos, las etapas avanzadas de degradación de la tierra están provocando la desertificación en las zonas de tierras secas, en particular en las praderas y los pastizales.
  • La degradación del suelo y la tierra socava la seguridad y el desarrollo de los países. Para mejorar la vida y los medios de subsistencia de más de 1000 millones de personas que actualmente están en peligro es esencial revertir los efectos de la degradación de la tierra y la desertificación mediante una ordenación sostenible de la tierra.

Como ve, el ejemplo de esa cifra tendrá impacto en usted de acuerdo al grado de conciencia que logre al descubrir las asociaciones y vínculos existentes del entorno de un bosque. De todas formas, creo a mi entender, el perrito tiene la razón: cuando nos afecta, es triste.

 

 

Share This