La frase que da el título a esta nota fue dicha muchos años atrás por Paulo Freire, un educador y pedagogo brasilero notable, que creemos resume a cabalidad la idea de la educación en su más amplio sentido.

De hecho, esa frase pone el cambio de actitud y la acción como objetivos, y retrata fielmente lo que se desea realizar con la implementación de este día mundial de la Educación Ambiental.

Sus orígenes

En lo específico, este día tiene su origen en 1975, en el Seminario Internacional de Educación Ambiental de Belgrado, Serbia, en el cual se establecieron los principios de la Educación Ambiental como eje fundamental para tomar conciencia del cuidado del medio ambiente y la preocupación de los desechos generados.

Allí se establecieron sus principios y se publicó la Carta de Belgrado.

La carta de Belgrado

A grosso modo establece la Situación de la Problemática Ambiental y sus Metas.

Meta sobre la educación ambiental que se puede englobar en la siguiente frase: “Formar una población mundial consciente y preocupada con el medio ambiente y con los problemas asociados, y que tenga conocimiento, aptitud, actitud, motivación y compromiso para trabajar individual y colectivamente en la búsqueda de soluciones para los problemas existentes y para prevenir nuevos”.

Para esto se enumeran seis objetivos: Toma de conciencia, Conocimientos, Actitudes, Aptitudes, Capacidad de Evaluación y Participación.

Y se entregan ocho directrices básicas de los programas de educación ambiental, donde; se considere al ambiente en su totalidad, tanto natural como el creado por el hombre; sea un proceso continuo; que adopte un método interdisciplinario; que enfatice la participación activa en prevención y soluciones; que examine lo principal en una perspectiva mundial considerando las diferencias regionales; que se base en condiciones ambientales actuales y futuras; que examine todo desarrollo y crecimiento desde el punto de vista ambiental; y que promueva el valor y necesidad de la cooperación local, nacional e internacional en la solución de sus problemas.

La educación ambiental en Chile

En cuanto a políticas ambientales, Chile está en sintonía con lo dicho sobre educación ambiental y lo expresa y define en la LEY 19.300 sobre bases generales del medio ambiente que, en sus disposiciones generales, la define como:

«h) Educación Ambiental: proceso permanente de carácter interdisciplinario, destinado a la formación de una ciudadanía que reconozca valores, aclare conceptos y desarrolle las habilidades y las actitudes necesarias para una convivencia armónica entre seres humanos, su cultura y su medio biofísico circundante;” …

Y dentro de los Instrumentos de Gestión Ambiental de dicho cuerpo legal, especifica en su artículo 6:

“El proceso educativo, en sus diversos niveles, a través de la transmisión de conocimientos y de la enseñanza de conceptos modernos de protección ambiental, orientados a la comprensión y toma de conciencia de los problemas ambientales, deberá incorporar la integración de valores y el desarrollo de hábitos y conductas que tiendan a prevenirlos y resolverlos”.

En suma, la educación ambiental es una política pensada para iniciar acciones, para movilizar, para integrar sociedades y generar nuevos conocimientos en soluciones de conjunto y que es fundamental como proceso de cambio si queremos un planeta más armónico.

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